Me aferre a ti.

Me hiciste abrir mi corazón.

Pero para mi protección yo mi piernas primero te abrí.

Te abrí mis piernas para que entras hicieras lo tuyo y te marcharas, te abrí mis piernas para cuidar mi corazón, te abrí mis piernas para satisfacer mis necesidades fisiológicas.

Me las cerraste, me negaste tu miembro.
Para según tu darle paso a lo importante, el corazón.

Caí en ti, te lo confíe, te abrí lo sagrado, mi corazón.
¿Qué le hiciste? Lo menospreciaste.
Ni mis piernas, ni mi corazón,  tomaste.
¿Qué querías de mí?